El acceso al portal no depende de que alguien abra. La credencial viaja en el paquete.
El código NX·7F2A se genera en la app del residente. Fijo por residente o por entrega, según la política del edificio. Una credencial, no un nombre.
La etiqueta llega con el nombre del residente y el código.
El repartidor escanea la placa iGO con su móvil y valida el código. TBD hardware en puerta.
La placa lee la etiqueta y valida el código sola. Registro visual de la entrega.
Código válido → apertura remota automática. Sin llamada, sin esperar a nadie.
Teclea código + número de cerradura. Se valida sin conexión.
Vuelve a escanear el código en el lector. Apertura en tiempo real.
Recibe el aviso y recoge con su propia credencial.
El repartidor identifica el punto de entrega sin instrucciones previas: la placa marca dónde escanear y a qué edificio pertenece. Es la señal física que activa el flujo — sin ella, el sistema es invisible para quien llega por primera vez.
Entrega inesperada o código no válido → cae al intercomunicador clásico: llamada al residente o conserje, que decide y abre en remoto. El camino autónomo es el habitual; la llamada, la excepción.